La tasa de crecimiento demográfico ha estado retrocediendo desde 1963. La tasa de crecimiento global antes de los sesentas estaba cerca del 2.4 por ciento. En el presente la tasa ha disminuido a 1.27 por ciento. Si usted observa las tendencias actuales, usted podría asumir que todo funciona bien, pero verdaderamente no es así. Verdaderamente, este retrato global se ha obtenido tomando en cuenta a los países europeos principalmente, como Alemania y Holanda, los cuales presentan tasas negativas.
Por otro lado, algunos países mantienen sus tasas del crecimiento por encima del 4 por ciento anual. Por ejemplo, la población actual de Etiopía de 60 millones de habitantes es proyectado a cerca de 70 millones para el 2050.
Para el 2050, la India desplazará a China desde su primer lugar en tasa de crecimiento, con un incremento de 550 millones de habitantes adicionales a su población actual de mil millones.
Pakistán casi triplicará su población para el 2050, de 142 a 350 millones.
Si la población mundial permanece creciendo en un promedio de tres niños por pareja, la población global para 2050 será de 10.5 mil millones habitantes, de los cuales 7.7 mil millones sufrirán pobreza extrema, falta de agua potable, hambruna, enfermedades, etc.
Eventualmente, los cinco países situados en el primer nivel del crecimiento demográfico (China, India, Estados Unidos de América, Indonesia y Brasil) continuarán en su sitio actual porque la tasa de mortalidad en los países pobres excede a la tasa de nacimientos. Si esta tendencia se invierte, entonces esos países tendrán un crecimiento demográfico de alrededor del cinco por ciento anual.
Durante la última década, el crecimiento medio se ha situado en torno al 1'7%. En los próximos años la población va a tener un crecimiento desconocido hasta ahora en la historia de la humanidad. Aunque se disminuyan las tasas de fecundidad o de natalidad, la población va a seguir creciendo durante 50 años con un crecimiento que puede alcanzar el 50%. Este fenómeno es muy reciente.
Hasta el siglo XIX, antes de que la humanidad alcanzara los primeros mil millones, el crecimiento de la humanidad era muy lento, apenas perceptible. Hay fases de crecimiento negativo, coincidiendo con grandes catástrofes (epidemias), y a partir de esa fecha se produce una elevación de la curva muy acusada.
Antes de la época moderna, las grandes concentraciones de daban en los lugares de las grandes civilizaciones históricas, hasta la Revolución Industrial en la que Europa convierte a esto en un foco de atracción y desarrollo demográfico.
Los problemas ligados al crecimiento de la población no son de ahora, sino que existen desde el momento que se dobla la población por primera vez.
La demografía tiene que aclarar en qué medida estos fenómenos son nuevos y sin referentes en otras épocas más remotas, y sobretodo tener una comprensión más global del crecimiento exponencial de la población.
Los logros técnicos, la agricultura, mejora de herramientas... siempre han llevado aparejado un crecimiento de las poblaciones. De todas formas, aún así, siempre ha habido una especie de control natural: catástrofes naturales, plagas, guerras, que han actuado como reguladores naturales de la población. Esta pauta se mantiene hasta el principio de la revolución industrial.
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